¿Encuestas Electorales o Herramientas de Marketing? Imprimir E-mail

Las encuestas pre-electorales se han transformado en nuestro país en una herramienta más del marketing de los candidatos. Confiados en que es posible instalar la sensación de que hay un resultado casi seguro, los equipos de campaña difunden encuestas en que los candidatos van ganando, o mantienen una tendencia ascendente o polarizan con otro candidato descartando las posibilidades de terceros candidatos.

No hay prueba de que instalando esa sensación se modifique el voto de la ciudadanía, pero es una apuesta más de la estrategia de campaña.

La historia electoral reciente da cuenta de muchos casos en que las encuestas pre-electorales vaticinaban un resultado y la urnas determinaron un resultado muy distinto. Para muestra basta recordar el fracaso de las encuestas en las últimas elecciones en el Reino Unido y el resonante error de las encuestas de opinión electoral que antecedieron a la segunda vuelta en la elección porteña.

Las encuestas y los encuestadores han perdido credibilidad. Los encuestadores se justifican esgrimiendo errores técnicos o que el resultado estaba en el margen de error o que los consultados mienten al responder. Una buena parte de la ciudadanía sospecha que en realidad los números están directamente manipulados a favor de quien paga o contrata la encuesta.

Como recuerda la Acordada Extraordinaria 189 de la Cámara Nacional Electoral, la legislación argentina ya abordó la cuestión estableciendo una serie de obligaciones para quienes dan a conocer encuestas electorales. Se estableció un Registro en el que se pueden consultar datos sobre la metodología utilizada, el tamaño de la muestra y quien contrató el trabajo. El Registro existe. Aparentemente no todos los que se dedican a las encuestas pre-electorales se han registrado. ¿Alguien utiliza esa información? ¿Alguien consulta el registro?

La Cámara Electoral se dirige al Congreso para que revise el régimen y lo dote de "medios adecuados y procedimientos efectivos tendientes a su correcta observancia". ¿Sanciones más duras? ¿Normas procesales más ágiles? ¿Más facultades a los jueces electorales? La ley ya establece la obligación del registro, el contenido de la información, la sanción por incumplimiento. También se prevé la prohibición de publicación de encuestas durante el período de veda electoral y la prohibición de publicación de resultados de las "boca de urna" hasta pasadas tres horas del cierre de los comicios. ¿Ampliar esos plazos cambiaría la situación?

¿Podría una ley evitar que se manipulen las encuestas como herramienta de marketing? Realmente no lo creo. 

La confianza en la seriedad de las encuestas no se gana a fuerza de sanciones, ni de más regulación. La credibilidad se construye sobre la seriedad y profesionalidad del trabajo. No creo que una ley pueda corregir el desprestigio.

Publicado en CLARIN, Buenos Aires, 1 de Agosto de 2015
http://www.clarin.com/politica/encuestas_electorales_0_1404459632.html

 

 

 
Voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires Imprimir E-mail

La aplicación de la Boleta Única Electrónica (BUE) es la negación de todos los estándares internacionales en la materia y deja a la vista una gestión electoral apresurada y desprolija. La BUE es una de las tantas variables posibles de "voto electrónico". Todo el proceso de conteo de votos y la transmisión del resultado al centro de cómputos está cifrado en los chips de la boleta y no en sus datos impresos.  

 

La historia de la aplicación del voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires es la negación de todos los estándares internacionales en la materia y deja a  la vista una gestión electoral apresurada y desprolija. Hay un sinnúmero de aspectos que merecen un análisis detenido y un debate profundo tanto en lo que hace a las características de la tecnología a utilizar como en lo que se refiere a la normativa aplicable y la organización del proceso. Nos centraremos en estas líneas en lo que podría denominarse "el relato" de la boleta electrónica.

En el debate que se ha desarrollado sobre todo en las redes sociales se destaca el afán de las autoridades y de la empresa proveedora por negar lo evidente: éste es un sistema de voto electrónico. ¿Por qué la insistencia en el "relato"?

Todo empieza con la aprobación de la Ley 4894, en diciembre de 2013, en cuyo Anexo II se regula la utilización de la Boleta Única. Dejar atrás las boletas por partido representó un avance para el sistema electoral de la  ciudad. La discusión en la Legislatura estuvo centrada en las ventajas de la Boleta Única en papel. Pero al final del Anexo II de la ley se incluyó el artículo 23 que habilitaba al Jefe de Gobierno a introducir tecnologías electrónicas en cualquiera de las etapas del proceso electoral, incluidas la emisión del voto, el escrutinio de sufragios y la trasmisión y totalización de los resultados.

El artículo 25 del Anexo II de la Ley 4894 establece claramente: "para el único caso que se decidiera la implementación del voto electrónico, la autoridad de aplicación debe comunicar fehacientemente el sistema adoptado a la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para su consideración y aprobación con las mayorías establecidas para materia electoral". ¿Por qué? Porque la Constitución de la Ciudad establece taxativamente que las leyes electorales deben aprobarse con una mayoría calificada de dos tercios de la totalidad de los miembros (art. 82 inc. 2).  Además, la Constitución de la Ciudad no autoriza la delegación de facultades legislativas (art. 84) y tampoco autoriza los decretos de necesidad y urgencia en materia electoral (art. 103). El objetivo de estas normas es evitar que una mayoría circunstancial de turno, o la sola voluntad del Jefe de Gobierno imponga las reglas para las elecciones.

La "Autoridad de Aplicación" que debería haber enviado el proyecto a la Legislatura y no lo hizo es el Tribunal Superior de Justicia. Y ¿ante quién se podía cuestionar el no cumplimiento del artículo 25 de la ley? Ante el mismo Tribunal Superior de Justicia que resolvió (siendo juez y parte) que lo que había hecho estaba bien. Y que como este era un sistema de "Boleta Única Electrónica" y no de "voto electrónico" la Legislatura no tenía nada que decir al respecto. Hay que destacar aquí que la decisión del Tribunal no fue unánime y que el Dr. Casas -que era el Presidente del Tribunal- voto en disidencia y renunció a la presidencia del cuerpo a raíz de la decisión de la mayoría.

En el lenguaje común se dice: "si tiene patas de pato, pico de pato y hace cuá, entonces es un pato". En la realidad jurídica pasa algo similar. Las normas y las instituciones son lo que son más allá del rótulo que se les quiera poner. 

Lo mismo sucede en este caso. Lo que se aplicará en la Ciudad es una de las tantas variables posibles de "voto electrónico". Veamos por qué.

El sistema es de voto electrónico porque los componentes electrónicos del sistema y no los impresos son los que determinan el resultado de la elección. Vamos por parte. 

1) La máquina imprime un texto y graba un contenido en el chip contenido en la boleta. Pero lo que cuenta para el resto del proceso es el contenido del chip y no lo que está impreso. Se supone que ambas informaciones deben coincidir aunque ya hay pruebas realizadas por técnicos informáticos que han demostrado que se podrían reescribir los chips. El sistema facilita al elector la posibilidad de controlar si el contenido del chip es el mismo de su opción. Este punto es clave para generar confianza en el sistema. Lamentablemente la capacitación organizada por el Tribunal no permite esta comprobación porque para ahorrar tinta y boletas en los kioscos de capacitación no se imprimen las boletas y, por lo tanto, no hay nada que chequear.

Una prueba más de que lo que cuenta es el contenido del chip como expresión de la voluntad del elector es la decisión del Tribunal de considerar votos nulos aquellas boletas que se introduzcan en la urna sin haber pasado por la máquina. En cualquier sistema electoral estos son votos en blanco, pero el sistema de voto electrónico de la Ciudad para que haya un voto en blanco requiere que el elector use la máquina, toque el botón "voto en blanco" e "imprima" el voto en blanco. ¿Por qué? Porque el conteo se hace con los chips y sólo con los chips.

2) El escrutinio de mesa lo hace la máquina a través de la lectura del chip que contiene la boleta. Lo impreso se lee en voz alta y los fiscales pueden controlar -si el procedimiento es lo suficientemente pausado- que lo que aparece en la pantalla es lo mismo que está impreso. Pero lo que cuenta es lo que contiene el chip. Una vez que el chip ha sido leído por la máquina esos votos se han computado y las autoridades de mesa no pueden alterar manualmente lo que el lector del chip marcó. Si alguien planteara una objeción después que el chip fue computado, ya no habría forma de volver atrás o descontar ese voto.

No hay ninguna previsión para que el escrutinio de mesa se realice de forma manual a partir de lo impreso en las boletas. El escrutinio de mesa se hace con la lectura de los chips en la máquina o no hay escrutinio de mesa, ni acta de escrutinio, ni certificados de escrutinio. Si hay algún problema con la máquina en el conteo, hay que buscar otra máquina y empezar el proceso de escrutinio de mesa desde el principio. Así se hizo en Salta.

Aquí hay otro aspecto interesante. El decreto que introdujo el voto electrónico establece que el sistema debe garantizar que "sólo se permita registrar una única vez cada uno de los votos que se encuentran en la urna" (Decreto 44172014, Reglamentación del artículo 24 e). Tanto la empresa proveedora como las autoridades hacen hincapié en este punto. Cada chip sólo puede leerse una vez. En realidad, si es necesario cambiar de máquina para realizar el escrutinio de mesa el chip va a ser leído más de una vez o el escrutinio será nulo. De paso digamos que es evidente que en este proceso de sumatoria de votos contenidos en los chips la "mera impresora sin memoria o máquina boba" debe tener memoria y no ser tan boba. Sin memorizar los "sumandos" nadie puede dar el resultado de una suma.

3) El acta de cierre de mesa y escrutinio y los certificados de escrutinio son impresos por la máquina con el resultado de la lectura de los chips y el resultado queda registrado en un nuevo código, esta vez un código QR. De la misma forma la máquina también emite el Certificado de Transmisión de Resultados que se utiliza para remitir los resultados de la mesa al centro de cómputos para el escrutinio provisorio. 

4) La trasmisión de los datos al centro de cómputos se hace a través de otra máquina. La máquina de trasmisión tampoco utiliza lo que se lee impreso en el Certificado de Trasmisión, sino que lee lo que está cifrado en el código QR. Una vez más lo que cuenta no es lo que está impreso. Es ese código y no lo que aparece impreso en el acta lo que se trasmite al centro de cómputos para el escrutinio provisorio. Tampoco esta etapa puede realizarse manualmente. O se lee el código QR o esa mesa no podrá ser informada en el escrutinio provisorio. 

Como se puede observar todo el proceso y su resultado está cifrado en esos elementos electrónicos. Se trata de un típico caso de voto electrónico.

Y dado que este es un proceso de voto electrónico se debieron adoptar medidas eficaces para garantizar la confiabilidad del sistema, asegurar la capacitación de los electores y las autoridades de mesa, facilitar la fiscalización de la tecnología a utilizar por parte de los partidos, entre otros recaudos aconsejados por los estándares internacionales de OEA, IDEA, IFES o el Centro Carter entre otras muchas instituciones. Uno de los estándares internacionales en materia de voto electrónico aconseja realizar la verificación entre el conteo electrónico y el conteo manual de los votos en una muestra al azar de urnas -entre el 5 y el 10%- y si se encuentran diferencias en los resultados en un porcentaje X de esas urnas, se habilita el conteo manual de todas. La ley de voto electrónico en Salta, por ejemplo, prevé la realización de la prueba en el 5% de las urnas y ante los planteos formulados en las elecciones primarias de abril de 2015, se ordenó para el escrutinio definitivo de las elecciones generales la apertura de la totalidad de las urnas y el conteo manual de los votos. Nada de esto está previsto en las normas de la Ciudad.

Para generar confianza en la transparencia del sistema electoral y dar fundamento a la legitimidad de los resultados es indispensable evitar los apresuramientos, las desprolijidades y la improvisación en el marco normativo a aplicar, en las licitaciones para la contratación de la tecnología, en las auditorias del sistema, en la capacitación de los actores y en la implementación de los procesos de emisión y conteo de los votos. Lamentablemente la implementación del voto electrónico en la Ciudad en las elecciones de este año es un catálogo de "No Me Imites".

Publicado en BASTION DIGITAL, el 1º de Julio de 2015 
http://ar.bastiondigital.com/notas/bue-es-voto-electronico

 

 

 
Elecciones Simultáneas y Boletas Electorales Imprimir E-mail

A pesar de los muchos proyectos presentados para adoptar el sistema de boleta única, parece difícil que el Congreso consagre ese sistema que terminaría con el robo de boletas y otras "astucias" que afectan la calidad del proceso electoral.

Nos encaminamos, entonces, en 2015 a un ciclo de elecciones que incluye la elección presidencial y elecciones parlamentarias en el nivel nacional y elecciones provinciales y municipales en la mayoría de los distritos. En algunas provincias, las elecciones serán simultáneas, en otras se fijarán fechas distintas. En el primer caso se debatirá la posibilidad de unificar todas las candidaturas en una misma boleta para apuntar al efecto arrastre.

En torno a este tema la Cámara Nacional Electoral tiene una interesante jurisprudencia. En el siguiente link encontrarán dos fallos de la Cámara Electoral y mi comentario a esos fallos.

Publicado en el SUPLEMENTO CONSTITUCIONAL de LA LEY, Nº 2 de Abril de 2014.  [Descargar PDF]

 

 

 

 

 
La Ciudad con Nuevas Reglas Imprimir E-mail

Las elecciones de 2015 traerán novedades para la elección de autoridades de la Ciudad de Buenos Aires. La Legislatura aprobó la incorporación de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para seleccionar los candidatos que competirán en las elecciones generales y estableció también la utilización del sistema de boleta única.

La incorporación del sistema de boleta única es paso adelante en materia de transparencia y equidad en el proceso electoral. Con la boleta única -donde figuran todas las candidaturas de todos los partidos y para todas las categorías- se termina el problema del robo de boletas y también el de la utilización de boletas no oficializadas con el fin de perjudicar a alguno de los competidores, problemas ambos que se detectaron una vez más en algunos distritos en las elecciones nacionales de octubre de 2013. El sistema de boleta única reemplaza a las boletas por partido y se aplica con éxito en muchos país del mundo y en las provincias de Santa Fe y Córdoba.

No se conoce aún el diseño final que tendrá la boleta única. La norma sólo establece algunos parámetros y otorga la competencia del diseño a la autoridad de aplicación, que seguirá siendo el Superior Tribunal de Justicia, ya que por el momento no se ha resuelto la creación de una autoridad electoral específica. El tema del diseño no es menor porque de él depende la sencillez y claridad al tiempo de expresar el voto, la equidad entre los competidores y la facilidad para realizar el escrutinio. Sin duda la aplicación de la boleta única en las primarias representará todo un desafío ya que allí deberán figurar todas las listas y candidaturas internas de cada agrupación política.

Las primarias abiertas buscan generar legitimidad para los candidatos y no dejar librada la decisión a las cúpulas partidarias o a los afiliados del partido. El sistema será similar al puesto en práctica en el orden nacional. Deberán participar en la primaria todas las agrupaciones políticas que quieran competir en la elección general, aunque lleven una lista única. Sólo podrán participar en la elección general los candidatos surgidos de las primarias siempre que la agrupación política -sumadas todas sus listas- supere el piso del 1,5% de los votos válidos emitidos.  

La ley deja claro que las alianzas y otro tipo de acuerdos sobre listas sólo pueden realizarse antes de las primarias. Los candidatos que se presentan por una agrupación, no pueden ir a las elecciones generales en la lista de otro partido. Tampoco podrá una agrupación política adherir en las elecciones generales a la lista de otro partido o alianza.

Sin embargo, el sistema de la Ciudad tiene una particularidad. El candidato a vicejefe de gobierno será decisión del candidato a jefe de gobierno que surja de las primarias. La elección es libre y sólo se establecen dos requisitos: 1) que el elegido "a dedo" no haya sido precandidato de otra agrupación en las primarias y 2) que no sea rechazado por el partido a alianza.

El vicejefe de gobierno tiene la función esencial de reemplazar al jefe de gobierno en caso de ausencia o acefalía total . Además, a diferencia de lo que ocurre con el vicepresidente, el vicejefe tiene iniciativa legislativa propia. Es una lástima que, al tiempo de ampliar la participación ciudadana, se excluya al vicejefe de gobierno porque este personaje elegido a dedo será el único electo en las elecciones generales que no tenga la legitimidad de las primarias.

La otra novedad introducida por la ley se refiere al uso de tecnología para cualquiera de las etapas del proceso electoral, incluyendo el momento de emisión del voto -a través de lo que se conoce como voto electrónico- y la realización del escrutinio. La ley se limita a fijar ciertas garantías o parámetros y deja la decisión de incorporar las tecnologías al Jefe de Gobierno. El Superior Tribunal deberá aprobar y fiscalizar la aplicación de la tecnología al proceso electoral garantizando la transparencia del proceso y cuando se trate de la incorporación del voto electrónico también hará falta la aprobación de la Legislatura con el voto de los dos tercios de sus miembros, conforme disponen los artículos 69 y 82 inc. 2 de la Constitución de la Ciudad.

Aunque todavía la Ciudad no cuenta con un régimen electoral integral, las leyes aprobadas significan un avance en la materia.

 

Publicado en El ESTADISTA Nº 92, Buenos Aires 19 de diciembre de 2013 

 
Las Misiones de Observación Electoral: Funciones y Expectativas Imprimir E-mail

Revista Virtual PANORAMA HEMISFERICO
Número 13, Mayo de 2008

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